Oposiciones: Cómo mejorar la concentración

Después de los días de fiesta y de las vacaciones escolares toca retomar un tema vital para el opositor (del que precisamente he carecido estos días), se trata de la concentración. En el último post sobre oposiciones comentaba que esta es precisamente una de las cuatro claves para conseguir el éxito en el proceso y no es de las mas fáciles de lograr.

Desde que somos pequeños oímos hablar de la necesidad de la concentración: “Concéntrate en los deberes”, “si no te concentras no aprobarás el examen”, “tienes un problema de concentración en clase”… y así podríamos seguir. La concentración se define como el estado de la persona que fija su atención en algo sin distraerse, es una capacidad inherente al ser humano. Fijémonos en un bebé, cuando algo le interesa solo existe eso para él y su concentración es intensa, de hecho es esa capacidad la que nos permite avanzar en nuestro desarrollo. El problema es que según vamos creciendo ya no podemos dirigir nuestra atención solo a aquello que nos interesa, empiezan a surgir factores que nos exigen concentración aunque no nos apetezca, por lo que de ser una capacidad con la que nacemos acaba derivando en una facultad que debemos entrenar.

Es con la entrada en el ámbito escolar cuando se hace patente que hay que trabajar la concentración si queremos tener una vida académica medianamente exitosa, pero ¿en que asignatura nos enseñan a concentrarnos? ¿aprendemos las técnicas que nos van a ayudar con una herramienta tan esencial? Lo cierto es que no, como damos por supuesto que tenemos la capacidad pensamos que ya no es necesario hacer nada más, es un error.

Transitamos por la vida escolar sin preocuparnos en exceso por este factor, al fin y al cabo las obligaciones se limitan a ir a clase y podemos prestar toda nuestra atención a esta tarea. Con las oposiciones la cosa cambia un poco, puede que estemos trabajando, que tengamos familia o que haga años que no estudiamos. En cualquier caso va a ser necesario trabajar la concentración y, por muy inherente que sea, siempre podemos hacer algo por mejorarla. Veamos los puntos clave para ello.

Lo primero es CUIDAR EL AMBIENTE. Escribir un post con la tele encendida, mientras los niños juegan alrededor y tu pareja te comenta las noticias que va leyendo en la prensa es el claro ejemplo de lo que NO hay que hacer si queremos estar concentrados. La sociedad de hoy nos ofrece tantos estímulos que parece que nos perdamos algo si nos centramos solo en una cosa, pero si queremos mejorar nuestra concentración primero tendremos que ser capaces de controlar el ambiente y evitar todas las distracciones. Por tanto elijamos un lugar y un tiempo en el que sepamos que no nos van a distraer, tengamos nuestras necesidades básicas cubiertas (si tenemos hambre o sueño no vamos a avanzar mucho), olvidémonos del móvil, la radio o la tele y dispongámonos a fijar nuestra atención en una sola cosa.

Este es el segundo paso básico, FIJAR LA ANTENCIÓN. En el post anterior hablaba de un interruptor interno, podemos llamarlo como queramos. El caso es que dispongamos de un mecanismo de regulación mental que nos ponga en modo estudio. Podemos hacer click en nuestra mente y pensar “a estudiar ya”, cuando nos dispersemos volvemos a hacer click las veces que sea necesario, poco a poco nos costará menos y el click llegará de forma automática.

NO DISPERSAR LA ATENCIÓN. Una vez hemos hecho click lo importante es que el interruptor se mantenga encendido el máximo tiempo posible, un teléfono que suena, el grito de un niño, un coche que pita… Hemos de ser capaces de aislarnos de todo ello, que nuestro botón no se apague a pesar de esas distracciones. Sereremos nosotros los que lo apaguemos paa descansar, para ir a comer algo o para salir a dar un paseo.

ENTRENAR CON OTRAS ACTIVIDADES. Pretender empezar a estudiar con el 100% de la capacidad de concentración es casi imposible si no estamos acostumbrados a fijar al atención en una actividad concreta. La lectura es una buena manera de hacerlo, con media hora al día puede ser suficiente. Escogemos un libro que nos guste y veremos como es muy fácil estar concentrados. Quien dice lectura dice hacer punto, manualidades, o cualquier otra cosa que nos obligue a fijar el detalle. Entrenado de esta manera veremos que cada vez aguantamos mas tiempo concentrados.

HACER QUE SEA LO MÁS INTERESANTE. Un temario de opositor no es algo especialmente apasionante y en lo que apetezca perder la noción del tiempo, pues bien, hagamos que lo sea. Antes hablaba del bebé que es capaz de abstraerse con algo que le interesa, seamos con él, afrontemos el estudio como si fuera lo más interesante que tenemos que hacer, disfrutemos y desechemos todos los pensamientos negativos.

APARCAR PENSAMIENTOS NEGATIVOS y otras preocupaciones es otra fórmula para mantenernos concentrados. En el momento que acudan a la mente los descartaremos, podemos empujarlos y meterlos detrás de una puerta que cerramos en nuestra mente. Estableceremos un tiempo para abrirla, pero será después de acabar con el estudio “aquí te quedas, dentro de dos horas me ocuparé de tí”.

CONTROLA LA RESPIRACIÓN. Como estamos viendo el control de la mente es lo más importante para desarrollar nuestra capacidad de concentración y una buena manera de trabajar este control es con técnicas de respiración. Por ejemplo, reservamos cinco minutos al día para detenernos solo en nuestras inspiraciones y espiraciones, sin que nada más acuda a nuestra mente. Al principio no seremos capaces de estar ni un minuto así, habrá que seguir insistiendo y poco a poco notaremos mejoras que nos ayudará mucho en nuestro estudio. Muy relacionado con esto está la meditación, en esta página podéis encontrar más información si queréis profundizar en el tema.

En definitiva y pese a que todos tenemos la capacidad de concentrarnos, de lo que se trata es de mejorar esa habilidad, trabajarla igual que trabajamos con otros aspectos de nuestra persona y no solo para rendir mejor y que nuestras sesiones de estudio sean productivas, debemos pensar que el objetivo final es un examen en el que nos lo jugamos todo. Saber controlar nuestra mente para evitar el pánico y los nervios y saber activar la concentración requerida para pasar la prueba con éxito es fundamental y es a lo que debemos dirigir todos nuestros esfuerzos.

Contadme ahora vuestros trucos, ¿cómo lográis mantener la concentración? ¿alguna idea más?

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8 comentarios en “Oposiciones: Cómo mejorar la concentración

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  2. Yo cuando veo que empiezo a dispersarme demasiado me tomo un pequeño descanso, un café o infusión, si estoy en casa salgo a la terraza a tomar un poco el aire y vuelvo a ello intentando disminuir al máximo las distracciones. Muy buenos consejos, no me he presentado nunca a oposiciones pero a lo mejor en un futuro lo intento. Un abrazo

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  3. Yo ya he decidido que a partir del verano me pongo, estaremos en casa y ya si Dios quiere con traslado definitivo. Y ponerme por la mañana con el fresquito, decidido. Que importante es el ambiente y desconectar, ahora mismo aquí para mi es imposible. Prefiero esperar unos meses y ponerme de lleno para que cuando llegue septiembre tenga el hábito bien establecido. Mil gracias por el post.

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