Trabajar y opositar, es posible

Sí, es posible, pero no es fácil. El camino del opositor es duro, requiere una base firme, asentada sobre cuatro patas: Confianza, comprensión, constancia y concentración, de ello os hablaba aquí. Son cuatro imprescindibles para el éxito en esta empresa pero al hablar de trabajadores aún añadiría una más: Motivación.

Cuesta poco perder el interés cuando sólo nos dedicamos a estudiar, si además tenemos que compaginarlo con el trabajo como no estemos muy motivados apaga y vámonos. Por eso es tan importante tener claro nuestro objetivo, en esta entrada os hablaba de ello. Si estamos trabajando y nos lanzamos a estudiar lo primero que sale solo por aquello de “probar” o simplemente porque estamos hartos de nuestra situación actual, no será fácil obtener el éxito. Opositar implica cambiar tu forma de vida y prepararte para un nuevo camino y eso requiere una verdadera implicación.

¿Estás dispuesto a llegar de trabajar y ponerte delante de los apuntes? ¿Vas a levantarte antes para poder hacer algún test antes de irte? ¿Renunciarás al gimnasio, al rato con los amigos tras el trabajo o a leer por ocio porque tienes que estudiar? ¿Te olvidarás de salir los fines de semana? ¿Dejarás de pasar tiempo con tu familia? ¿Invertirás en una academia o preparador?

Si has respondido SÍ con entusiasmo a estas preguntas estás listo, sino mejor que te replantees tus prioridades porque solo si estás preparado para dedicar gran parte del tiempo que te queda después de trabajar a estudiar podrás sacar esa plaza.

Puede sonar drástico pero es que en este camino no hay medias tintas, las oposiciones son un sistema cruel, o todo o nada, es cierto que puedes llegar a trabajar gracias a las bolsas pero el objetivo final llega con la publicación de tu nombre en el BOE.

Por tanto lo fundamental es decidir que ese es tu camino y no desviarte de él. A partir de ahí es cuestión de organizarse.

Claves para estudiar y trabajar

Reorganizar la agenda: Es la más importante, seguramente pienses que si ya no llegas a todo en el día a día, y más si tienes familia, no vas a poder sacar ni media hora, pero siempre hay un hueco. Ese rato después de comer, la última hora de la tarde, el momento de después de cenar, la primera hora de la mañana… Está claro que va a implicar un esfuerzo, cuesta madrugar, cuesta no caer rendido en el sofá, cuesta no ir ese rato al gimnasio… Nadie dijo que fuera fácil.

Si de todas maneras no vemos forma humana de llegar podemos aprovechar el fin de semana, toda una mañana o una tarde dan mucho de si.

Aprovechar el tiempo: ¿Quién ha dicho que esa media hora en el metro no vale para estudiar? ¿Por qué en lugar de la radio no escuchamos la Constitución en el coche? Seguramente trabajando no tengamos cuatro horas por delante para sentarnos con los apuntes, pero precisamente el ser conscientes de la escasez del tiempo hace que lo sepamos aprovechar mejor.

Debemos ser capaces de ponernos en modo concentración desde el minuto cero, si lo conseguimos esa hora de antes de cenar puede ser más productiva que cuando tenemos toda una tarde por delante y acabamos pensando en las musarañas.

Crea la rutina y respétala: Igual que vas todos los días a trabajar escoge tu momento de estudio y trátalo de la misma manera, es una obligación y como tu propio jefe no te puedes permitir fallar.

Busca ayuda y delega: Este punto es especialmente importante para las personas con familia. Los abuelos o tíos, las ludotecas y guarderías, el resto de madres/padres… Son nuestros aliados hagámoslos partícipes de nuestra situación y pidamos ayuda. Del mismo modo debemos actuar con la pareja, pensemos que este esfuerzo va a redundar en una mejora para toda la familia y por tanto es necesaria la implicación de todos. Seguro que el baño de los niños, la cena, la lavadora o la plancha se pueden repartir.

Acudir a academia/preparador: Es cierto que requiere una inversión que no siempre se puede hacer pero si es posible vale la pena. Es la forma de obligarte al menos un día a la semana a centrarte en tu oposición. Además puedes intercambiar opiniones con personas en tu misma situación y crear una red de apoyo, lo que siempre es importante. Aquí os dejo mis siete razones para ir a una academia.

Desconectar: Para que todo lo dicho se pueda ir cumplimiento y consolidando es necesario un tiempo de desconexión sino corremos el riesgo de estresarnos demasiado, de agobiarnos y tirarlo todo por la borda. No dejes tus aficiones favoritas de forma radical, reservar un tiempo para salir a correr, a pasear o a tomar un café. Un “reseteo” de vez en cuando es necesario para poder mantener esa motivación y el interés por el estudio.

Hasta aquí las claves más importantes, aunque cada uno debe analizar su situación y crear sus estrategias, mientras veamos que estamos avanzando lo estaremos haciendo bien.

¿Os animáis a compartir vuestros recursos para compaginar estudio y trabajo?

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