La ecografía de las 12 semanas

Es sin duda una de las ecografías más esperadas. Son 12 semanas ya, comienza el segundo trimestre pasamos de embrión a feto y ese saquito, esa especie de renacuajo que hemos visto hasta ahora, toma forma y se distinguen claramente cabeza, tronco y extremidades. El corazón late con fuerza y vemos los primeros movimientos. El bebé se hace presente.

Vas con muchas ganas y ciertos nervios también. ¿Seguirá todo bien? ¿Habrá algún problema? Porque esta ecografía coincide con la realización de pruebas diagnósticas que detectan alteraciones genéticas como el síndrome de Down. Las habituales son la translucencia nucal  y el triple screening, son pruebas no invasivas. Brevemente, la primera mide la cantidad de líquido que se acumula en la nuca del bebé, a mayor cantidad mayor riesgo de alteración y la segunda es un análisis de sangre que mide la cantidad de determinadas hormonas en la madre. Combinando ambas se obtiene la PROBABILIDAD de que el bebé tenga alguna alteración. Y subrayo lo de probabilidad porque es algo que se suele olvidar, no son certezas, lo único que nos puede dar seguridad de que todo está bien son pruebas de tipo invasivo como la amniocentesis.

El caso es que acudes a la consulta tranquila (sobre todo si es la tercera vez que pasas por ello) solo con ganas de ver al bebé. Y ahí está, ya formado, moviéndose, con el corazón a toda máquina. Y empiezas a escuchar a las médicas: “Hueso nasal presente, ductus venoso normal, ausencia de regurgitación, TN 2.11…” y con esta última medición una mueca, caras circunspectas y siguen explorando un rato más. Cuando acaban y preguntas por el pliegue nucal, que ya te lo sabes, te dicen: “La translucencia nucal es elevada así que se considera que hay un alto riesgo de síndrome de Down”. Tal cual y tú te quedas con cara de pasmo viendo a ese bebé perfecto moviéndose e intentando asimilar lo que has oído.

Después te explican, igual de serias, que hasta 3 se considera un valor normal pero que debido a la edad (38) el riesgo se eleva. Te dicen que NO se han tenido en cuenta el resto de valores de la ecografía y que falta introducir los resultados de la analítica. Te dicen que todo eso puede hacer que el riesgo disminuya (o se mantenga) y que tienes que esperar un par de días más. Mientras tú solo tienes en tu cabeza (y por escrito) ALTO RIESGO SÍNDROME DE DOWN, RIESGO 1/128.

No sé si habéis pasado por algo similar, imagino que muchos sí, pero en nuestro caso salimos hechos polvo de la consulta. Poco a poco nos dimos cuenta de la falta de tacto, de que quizá se podían haber dicho y hecho las cosas de otra manera y de que realmente viendo las cosas con objetividad y sin el dramatismo aportado por nuestras jóvenes médicas la cosa no era para tanto.

El caso es que volvimos un par de días después (os podéis imaginar cómo pasamos esos días, nos convertimos en unos expertos en medidas fetales, señales de alteraciones genéticas, pruebas alternativas, amniocentesis y mil cosas más) y con los resultados de la analítica en la mano y el resto de marcadores observados en la ecografía resulta que el riesgo final era de 1/3000, es decir bajo. UFFF, respiramos aliviados, por supuesto no nos recomendaron ninguna prueba invasiva.

Está claro que no te pueden decir a través de unas pruebas diagnósticas y con mucho de probabilidad que tu hijo está bien y perfecto, que los médicos se curan en salud y ante la más mínima duda prefieren “meterte el miedo en el cuerpo”, pero sinceramente no era necesario haber pasado esos días de nervios y tensión cuando todo se podía haber evitado siendo un poco más cautos o simplemente esperando a tener todos los resultados.

Una de las cosas positivas que le encuentro a esta experiencia es que nos hizo plantearnos situaciones que a priori no contemplas: ¿Qué hacemos si la probabilidad se mantiene, nos arriesgamos con la amniocentesis o escogemos el riesgo de la alteración genética?  ¿De verdad seríamos capaces de renunciar a ese bebé perfecto que teníamos delante? Son cuestiones que cada uno de debe resolver.

En definitiva la conclusión que extraigo es que no hay que ser alarmistas en ningún momento, aunque sea difícil porque cuando estás embarazada cualquier cosa te afecta más de lo normal… Mantener la calma y esperar hasta tener todos los datos, visitar otros médicos si es preciso y al final hacer aquello que sea mejor para nosotros en función de nuestras circunstancias.

Contadme, ¿cómo pasasteis esta ecografía? ¿Fue una grata experiencia? ¿O también quedará marcada como un  mal trago?

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2 comentarios en “La ecografía de las 12 semanas

  1. La verdad es que es la primera prueba de fuego que te indica si todo marcha bien o no
    Como bien sabes sí pasé por eso y sé como os pudisteis sentir. En mi caso, pese a que sólo son indicadores y probabilidades, es horroroso saber con certeza que la cosa no va bien cuando te recomiendan hablar con un genetista y tu ginecóloga te dice con toda seguridad que los bebés no están bien.
    Me alegro muchiiiiiisimo que todo estuviera bien, porque la decisión es muy dura y te cambia la vida y el corazón para siempre.
    Ahora por suerte todo va genial, aunque una sigue con el miedo en el cuerpo cada vez que va a una revisión.

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  2. Sabes bien de lo que hablas, menos mal que la vida al final compensa y ahora tienes ahí un nuevo regalo. Es cierto que una vez pasas por una experiencia así ya no vas igual a cada prueba, una vez se mete el miedo en el cuerpo es difícil sacarlo, pero somos de ánimo fuerte y todo va estupendo! Besos

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