A mí no me gusta correr, ya lo he dicho.

Llevaba tiempo pensando si escribir esta entrada y es que decir algo así en un momento en que correr se ha convertido en la nueva religión del siglo XXI parece casi sacrílego y la verdad no quería granjearme antipatías ¡con lo que cuesta ganar seguidores! El caso es que era un tema que tenía pendiente, en el blog he hablado de muchas modalidades deportivas que practico y he practicado ¿cómo no hablar de la que más adeptos ha ganado en los últimos años?

Mi historia con el running (una ley no escrita de los corredores es que hay que decirlo en inglés, por mí que no quede…) se remonta a octavo de EGB. El profesor de Educación Física organizó un grupo para correr fuera del horario escolar, fui una de las pocas chicas que se apuntó. Fue mi primer contacto con este mundo y después de un tiempo me di cuenta de que sencillamente no iba conmigo. Con 13 años comprobé que, aunque al principio me enganchó, al final me agotaba y me aburría. La cosa no mejoró con los años. En el instituto nos hacían correr 40 minutos creo recordar como evaluación. Eran los minutos más lentos del curso, acababa de las últimas y las endorfinas en mi caso no me transmitían esa sensación de bienestar.

Después el enemigo se metió en casa. El Señor Esposo es corredor desde la adolescencia, desde esos tiempos en los que a los que corrían por el río a las 4 de la tarde se les miraba como a locos, esos tiempos en los que te ponías la camiseta de propaganda y las zapatillas más viejas para correr, esos tiempos en que carrera y popular no pegaban ni con cola. Por aquello de qué bonito es el amor salí un par de veces a correr con él, pero ni amor ni nada. Pese a ver su afición, su necesidad incluso de salir a correr, a mi no se me pegó ese interés.

Ya no lo he vuelto a intentar, me pasa un poco como con el spinning, como os contaba aquí, llegó un momento en que el nivel de esfuerzo era demasiado y ya no era divertido. Con el running pasa igual. Puedes empezar a correr por ocio, por adelgazar, porque es barato, por ver qué tal… Pero al final es un amante exigente que te pide más y más. Correr te obliga a superarte cada día, en cada carrera, lo he visto, lo tengo en casa y ahora mismo no estoy por la labor de establecer esa relación de dependencia, sin contar con que me aburre soberanamente solo pensar en ponerme a correr por correr.

Desde luego es digno de admirar, levantarse un domingo a las 8 solo para salir a correr o ponerte las zapatillas casi a las nueve de la noche después de bañar a los niños. Para mucha gente correr es toda una filosofía de vida. Precisamente esta semana leía la entrevista que el Club de las Malasmadres le hacía a Cristina Mitre, directora de Women´s Health y runner, tiene además dos libros escritos sobre el tema. La verdad es que leyéndola tenía sentimientos encontrados: por un lado ganas ponerme las zapatillas y salir a correr y por otro no hacerlo nunca porque una vez empezara quizá no podría parar. Por cierto este es su blog en el que habla de muchas cosas más allá del running.

Hoy por hoy correr no es lo mío, prefiero pasarme una hora en la piscina, un deporte que también es exigente sí, pero me aporta algo diferente, en breve hablaré de él ya que es mi favorito. Aún así no voy a decir que nunca seré runner, con lo que me gusta a mí una moda ;). Quizá si no puedo compatibilizar horarios y la única opción para hacer ejercicio sea calzarme las zapas a las 9 de la noche lo acabe haciendo, pero me temo que ni con cascos molones ni con la ropa más fosfi que encuentre va a ser mi nueva religión.

Sé que tengo lectores runners por ahí, espero me sigáis siendo fieles, pese a todo. También animo a los que como yo reniegan de correr a que se manifiesten, seguro que estáis ahí. ¡No me hagáis sentir que estoy sola!

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12 comentarios en “A mí no me gusta correr, ya lo he dicho.

  1. Yo, en general, soy súper vaga y envidio-odio a las personas deportistas. Me he apuntando al gimnasio en muchas ocasiones y he practicado deporte por salud (ahora lo único que hago es caminar, el niño no me deja tiempo!) pero CORRER es lo último que haría… no sé cómo sacan fuerza de voluntad y cómo pueden disfrutar con eso. Así que estoy en tu lado jejej! Besitos!

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  2. Confieso que me he reído un poco con el post , el que no te guste correr no significa nada a mi no me gusta nadar o el spinning y como eso muchas cosas mas cada uno con lo suyo seguro que hay muchas otras cosas que disfrutas haciendo
    Hace 8 años era de las que salia todos los días por OBLIGACIÓN ya que mi objetivo era ponerme en forma pasado 3 meses ya no me parecía tan divertido cada vez salia menos hasta que hice lo que tu meter las zapatillas en su cajita, a mi esposo le encanta correr y no fue hasta el mes pasado que me anime a ponerme otra vez las zapatillas y confieso que lo estoy disfrutando, al principio salíamos juntos cuando coincidíamos en horarios después sola, me encanta eso de respirar aire puro,ver como el rió compaña tu recorrido, escuchar el viento en medio del bosque,escuchando esas canciones que te impulsan a seguir o simplemente escuchando tus pensamientos y te das cuenta que cada vez avanzas mas y te sientes pletórica en fin que le estaba cogiendo el gustillo cuando de pronto rodilla lesionada, ahora las zapatillas a su cajita hasta dentro de 1 mes que se supones estaré bien volver a ponérmelas
    Ahora la pregunta es ..me pasara como la primera vez que me canse y tire la toalla o como ahora que me estaba enganchando ?????? ya te contare aun así estoy de tu lado también jejejjej

    Besitos

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  3. Yo también tengo sentimientos encontrados con el tema de correr.
    Me considero una persona deportista, siempre he practicado deportes a lo largo de mi vida y muy diferentes…
    Pero no se que me pasa cuando me pongo a correr. No me sienta bien, y no paro de oir a gente que dice : “lo mejor de correr es la sensación de después, me encuentro genial”
    Pues a mi me sienta fatal, me encuentro mareada…
    Pero después alguien me dice que se va a apuntar a una carrera popular y me entra el gusanillo otra vez!! Pero yo creo que lo que me gusta en realidad es el ambiete festivo que hay alrededor de la carrera, más que el deporte en si. 😉

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  4. A mi tampoco me gusta, aunque en ocasiones me he forzado a correr por estar en forma y por salud. Yo sí que me siento muy bien después de correr, noto que respiro mejor, cojo más aire, estoy más activa, pero es que al mínimo inconveniente lo dejo:
    Cuando no es que estoy constipada es la alergia (lo dejo), cuando no que en invierno hace mucho frío cuando dejo a la niña en el cole como para salir a correr sin abrigo (lo dejo), en verano te juntas un par de días con 29º a las 9 de la mañana y resulta hasta peligroso correr (lo dejo)… Si a eso le juntas que a diferencia de “Supermamis” por donde corro yo de aire puro ni gota…
    Pues eso, que por muy bien que me siente y muy sano que sea, cuando una no es deportista y lo hace un poco por obligación, cualquier excusa es buena para dejarlo, como la dieta.
    A ver si retomo las dos cosas.

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