La maternidad y el (sin)sentido común

Ya lo comentaba hace casi un año, parece ser que hoy no vale solo con ser madre, hay que “definirse” además como tal. Yo lo hacía de hecho en este artículo en el que hablada de la gran dicotomía que parece que vivimos con una tendencia ligada al denominado “apego” y otra que no quiere una generación de “niños blanditos”.

Ejemplos recientes hay muchos, artículos y artículos en los que se habla de cómo somos las madres y qué consecuencias tiene sobre nuestros hijos: Niños mimados, adultos débiles, Hiperpaternidad, ¿Demasiado madres? solo por citar algunos.

Es cierto que hace un año me definía como una madre tirando a “estricta”, pero una de las características de la maternidad, al menos así lo veo yo, es su evolución con el paso del tiempo y con el crecimiento de los hijos. No somos iguales con el primero que con el segundo, no somos iguales cuando tienen 3 meses que cuando tienen 3 o 7 años, no somos iguales entre semana que en fin de semana, no somos iguales trabajando que sin trabajar…

No estoy diciendo que sea una especie de Jeckyl y Hyde, pero los cambios en la maternidad son algo consustancial a la misma, seguramente por nuestro propio interés en mejorar día a día. Y si bastante trabajo cuesta ya lidiar con ello, solo nos falta empezar con las etiquetas, bien lo expresaban esta semana este recomendable artículo: Antes muerta que ser una madre helicóptero.

Por mucho que lo intente no logro encuadrarme en uno de los estilos que están por ahí danzando y es que…

  • Un día me paso una hora jugando con el mayor a la tablet. Al día siguiente no le dejo cogerla porque “le va a freír el cerebro”.

  • Lo ducho yo, pero a continuación le digo que se limpie el culito el sólo porque “ya es mayor”.

  • Una tarde la pasamos jugando un juego de mesa tras otro, pero la semana que viene les pongo una peli y me dedico a vegetar.

  • Esta noche se quedan durmiendo a mi lado en el sofá, anteayer los mande volando a la cama.

  • Por la tarde no le doy respiro hasta que no estudie las seis páginas del examen, pero para el siguiente le doy un repaso rapidito que tenemos cumple…

Sí, soy estricta, pero también permisiva, tigresa, helicóptero, autobús, pelota, tomate… Todo lo que se os pueda ocurrir.

Hace unos años se era madre y punto. Cada una lo hacía como mejor sabía y todos recordamos esas frases míticas de carácter universal: “Como vaya yo y lo encuentre…”, “si no te lo comes lo tienes para cenar”, “¿te has creído que estás en un Hotel?”, “me da igual lo que hagan los demás, no vas y punto”, “ni pero, ni pera.” Y así podríamos seguir.

Realmente no creo que hoy hayamos cambiado tanto, lo que sí que tenemos es más información, eso está muy bien y lo agradezco enormemente, aunque también hay que saber parar y simplemente ser madre, la mejor que podamos para nuestros hijos.

Personalmente entre una madre estresada y perdida entre decenas de tendencias me quedo con mi parte de Jeckyl y Hyde.

¿Cómo lo veis? ¿Tenéis una tendencia clara?

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2 comentarios en “La maternidad y el (sin)sentido común

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