Las fiestas, los niños y el alcohol

La otra madrugada me despertaban gritos procedentes de la calle, era una discusión entre borrachos. Al parecer uno estaba engañando a otra con una tercera y los gritos e insultos se encargaron de poner banda sonora al amanecer. No deja de ser algo habitual en esta zona debido a la cercanía con un local que abre hasta bien entrada la mañana, pero me dio por pensar en que esa mujer, la presuntamente engañada, nunca hubiera imaginado que su día acabaría así cuando se preparaba para salir, rodeada de siete policías, descalza y llorando desconsolada.

En eso andaba reflexionando, seguramente si no hubiera bebido su día hubiera sido muy diferente. Qué diferencia conmigo, aquí calentita en la cama, alejada de todo eso. Pero, ¿realmente estoy tan alejada? Hace unos años, más de los que quiero recordar, una escena como esas no era tan extraña en mis noches de fiesta. El alcohol sin control formaba parte de la rutina de salir, de hecho el famoso botellón es hijo de mi generación. Qué digo, el alcohol sigue formando parte de la rutina de salir.

Querámoslo o no vivimos en una sociedad en la que el consumo de alcohol está totalmente normalizado y pocos son los que se atreven a hablar de él como lo que es, una droga más, bueno una droga blanda que así parecemos todos más buenos.  Esto es algo que se hace presente con mucha más fuerza en estas fiestas navideñas. Cerveza, vino, cava, mistela, vermut, carajillos, copas, chupitos… y todo ello en un ambiente familiar rodeado de niños y coreado por un “saca la bota María que me voy a emborrachar”.

Cuando en estas reuniones familiares salen temas como el de los menores fallecidos por coma etílico, decimos: Qué barbaridad por Dios, con nuestra copa en la mano, cómo puede pasar eso, con 12 años y enseguida se le echa la culpa a los padres, a la familia desestructurada o incluso a la inmigración. Mientras despotricamos tenemos que alargar la mano corriendo porque el pequeño ha cogido el botellín de cerveza y casi le pega un trago ¡qué gracioso!

Cuando en esas reuniones familiares digo que la culpa es de todos, que el alcohol es algo social y que si queremos que nuestros hijos nos beban lo que hay que hacer es dejar de beber y tratarlo como lo que es, una droga más, la gran mayoría me tilda de exagerada. Mis hijos han salido de fiesta y han bebido y no les ha pasado nada, estoy de acuerdo yo también he salido de fiesta y a día de hoy todo me va bien, de hecho sigo saliendo tomando mi cerveza, mi vino y mi copa y no me considero una alcohólica, aunque eso no significa que no admita que el alcohol es un problema.

Si tu educas a tus hijos BIEN no pasa nada porque salgan y tomen algo, todos lo hacemos. Desde luego mi intención es educar a mis hijos BIEN pero eso no me asegura que no vayan a pillar un ciego y estamparse en un coche, meterse en una pelea y que salgan navajas a relucir o acabar dependiendo del alcohol para toda su vida. Nadie me asegura que como la amiga de un joven familiar se compren una botella de ginebra para ellos solos y acaben rodeados de siete policías pegando gritos.

Digo todo esto sabiéndome una hipócrita total porque como he mencionado mi cerveza y mi copa de vino no me faltan, ¡si hasta lo recomiendan los médicos! Pero desde que recientemente mis hijos me preguntan qué bebo y si pueden probar me repito a mi misma que debo de dejar de beber alcohol, cualquier tipo de alcohol, delante de ellos. Sí he dicho delante de ellos, porque sinceramente pienso que para mí es tarde, no me veo capaz de renunciar a la copa de vino durante una cena. El alcohol es efectivamente parte de mi vida y he aprendido a tratar con él igual que la mayoría de nosotros. Ahora la cuestión es si quiero enseñar a mis hijos a tratar con él, como parte de la sociedad que es, o enseñarles a que directamente lo eviten.

Lo que sí tengo claro que quiero evitar a toda costa es que mis hijos vean el alcohol como una fuente de diversión, que piensen que si no beben no van a disfrutar y lo que es más, que piensen que si no juegan a ver quien se acaba el litro van a ser los marginados del grupo.

No es una tarea solo mía y sinceramente veo muy complicado que las cosas vayan a cambiar a corto plazo, más bien al contrario. Pero espero ser capaz de afrontar este reto y que cuando mis hijos y sus amigos se enfrenten a su primer encuentro con el alcohol tengan al menos el criterio que no tuvieron sus padres.

Así que en estas fiestas comed y bebed, pero no os olvidéis que somos el espejo en que se miran nuestros hijos. Del champín (otra barbaridad) al champán hay un paso y si no queremos verlos llegar a casa borrachos como cubas dentro de unos años, prediquemos con el ejemplo. 

¿Cómo lo veis? ¿Soy una exagerada? ¿Cómo afrontáis el tema del alcohol en casa?

¡Feliz Año!

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2 comentarios en “Las fiestas, los niños y el alcohol

  1. Hola. Ya sabes que yo disfruto de mi cervecita. De mi copita de vino Y estas fiestas tambien he disfrutado de mi gin tonic. Pienso que los niños lo ven como algo normal creo que lo importante como en todo es la medida. Ellos deben saber que los excesos son muy malos pero con moderacion se pueden hacer las cosas. Nosotros casi todos los dias mi marido y yo mientras que nos contamos como nos ha ido el dia y preparamos la cena el se hace su cervecita de relax y yo mi copita de vino. Y el fin si nos apetece tambien o despues de cenar un sabado nos quedamos a ver una peli y nos hacemos una copita. Pero nuestros hijos nunca nos han visto mal por la bebida. Ya que creo que hay que saber beber. Ahi que prepararlos para ello y todos hemos tenido una primera borrachera que hemos superado y sabemos donde tenemos el limite. Yo creo que ellos tambien encontraran el suyo. Y siempre rodeados de buena gente. Siempre he bebido acompañada de gente con la que disfrutaba y entre todos decidiamos parar. Me he reido siempre mucho incluso con el cigarrito pero sobre todo me ha hecho reir la buena compañia y estar con buenos amigos no la bebida eso ha sido algo añadido al buen rollo. Creo que hay que seguir bebiendo alcohol cuando te apetezca siempre que no te perjudique ni a ti ni a las personas que te rodean.

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  2. Hola! Lo que dices me parece perfecto, desde mi actual punto de vista, de hecho es lo que hacemos la mayoría. Pero en mi caso me planteo si realmente quiero enseñarles a “saber beber”. Es como dices un proceso de aprendizaje y para llegar a él se pasa por más de una borrachera. Cuando empiezas a beber no lo haces por disfrutar de un buen vino o de un momento de relax, lo haces simplemente para emborracharte porque es divertido y no quiero que esta sea la alternativa de ocio de mis hijos.
    Sé que se van a enfrentar a ello y prefiero que vean el alcohol como algo negativo y que no favorece para nada su desarrollo adolescente. Según se hagan adultos sabrán valorar el alcohol de otra manera, pero para empezar no les voy a servir de excusa cuando con 16 años se pongan ciegos a cerveza.
    En fin, es complicado, lo iremos viendo por el camino.
    Gracias por tus siempre enriquecedoras aportaciones!
    Besos y Feliz Año.

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