Cuando tenía 15 años

A los 15 años me preocupaba qué ponerme al día siguiente.

A los 15 años me preguntaba si me llegaría el dinero para un cigarrillo suelto y unas chuches.

A los 15 años los planes llegaban hasta el siguiente fin de semana.

A los 15 años el trabajo era el que nos mandaban en clase para subir nota.

A los 15 años me rebelaba contra todo lo ESTABLEcido

A los 15 años no tenía claro que querría ser pero sabía que sería algo.

A los 15 años deseaba hacerme mayor y vivir una vida genial

A los 15 años el futuro solo tenía una palabra: ILUSIÓN.

Han pasado más de 20 años desde mis 15 años. Estudié lo que me gustaba, trabajé de lo que quería y me di de bruces contra una realidad que no fue la que nos vendieron. Éramos los hijos de la democracia y nos íbamos a comer el mundo. En cierta forma así fue, pero dos décadas después el mundo también nos ha dado un par de dolorosos bocados.

Aun así, hay algo que mantengo de mis 15 años y es la ilusión, el creer que saldremos adelante, la fuerza para levantarse y reinventarse las veces que haga falta.

El programa de Salvados de ayer #dehijosapadres me mostró una realidad bien distinta. Los 15 años de hoy están marcados por el conformismo, la aceptación de una realidad limitadora y la falta de ilusión. Y eso da pena, pena y miedo.

No quiero pensar que esto es así de verdad porque entonces sí que estamos perdidos. De las crisis se puede salir, una sociedad sin ilusión ¿quién la levanta? ¿Qué ha pasado para que jóvenes que deberían estar soñando con viajes, trabajos emocionantes, estudios motivadores y cientos de planes más se conformen con “un trabajo estable” y asuman que ganarán una miseria haciendo algo que además no les gusta?

Diréis “es la crisis” ven que la realidad puede más que sus aspiraciones y lo asumen, ven su entorno, a sus padres afectado en muchos casos y deciden que eso “es lo que hay”. Yo me rebelo ante esto y estoy segura que muchos de ellos también, por mucho que nos transmitan otra cosa. Esos jóvenes tienen ilusión y en su fuero interno aspiran a conseguir sus objetivos. No les digamos que no antes de tiempo, no les demos con la realidad (nuestra realidad) en las narices, antes de que empiecen a descubrirla.

Todavía me quedan unos años antes de llegar a la adolescencia de mis hijos y si hay algo que tengo claro es que voy a hacer lo posible para que la ilusión forme parte de sus vidas.

A los 15 años quiero que disfruten aprendiendo cosas nuevas.

A los 15 años quiero que tengan ganas de viajar y descubrir el mundo.

A los 15 años quiero que vean el cambio como la oportunidad de seguir avanzando.

A los 15 años quiero que me cuestionen a mí y a todo lo establecido.

A los 15 años quiero que sueñen despiertos.

Y no, no se trata de que vivan en una burbuja, se trata de que aun siendo conscientes de la realidad, sea cual sea dentro de 10 años, tengan la fuerza para afrontarla y vivir una vida plena.

Así que bien por Salvados por mostrar “lo que hay” era lo que hacía falta para rebotarse ante ello y empezar a cambiarlo.

¿De verdad creéis que todos los adolescentes tienen esa visión de la vida? ¿Qué vais a hacer vosotros con vuestros hijos?

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2 comentarios en “Cuando tenía 15 años

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