La máquina de no morirse

La muerte es un tema que ineludiblemente hay que abordar en algún momento con los niños. En torno a los cuatro años la mayoría de ellos descubren su existencia, es una cuestión que suele coincidir con la aparición de pesadillas y monstruos varios. La “maldad”, y para ellos la muerte entra en esta categoría, hace acto de presencia en su vida, es un paso más dentro de su evolución madurativa.

Pese a todo la pregunta ¿qué es morirse? me pilló desprevenida. ¿Como le explicas a un niño pequeño la muerte?  ¿La pintas muy bonita en un cielo azul? ¿La presentas en toda su crueldad como el fin definitivo de todas las cosas? Toda postura tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Recuerdo el caso de una madre amiga, le contaron al niño de forma tan bonita la muerte de su bisabuelo que el niño quería morirse para ir con él. Y claro, tampoco es eso…

En mi caso opté por la naturalidad le dije que cuando uno se muere su cuerpo deja de funcionar y ya no puedes hacer nada. No le gustó en absoluto y cuando preguntó si yo también moriría y le dije que sí, dentro de muuuuchos años, decidió a sus cuatro años que iba a inventar la máquina de NO morirse cuando fuera mayor. Esa fue su estrategia y me pareció perfecta, no se quedó en la queja o el lloro, si esta realidad no me gusta la cambio.

Su peculiar aceptación de la muerte ha seguido evolucionando. Cuando le planteaba que si nadie moría no habría sitio para todos en el mundo, su respuesta era una nueva máquina para hacer la Tierra más grande. Durante estos dos años ha continuado con esa idea aunque últimamente, en un nuevo proceso madurativo, empieza a entender que la muerte es una parte más de la vida y que cambiar algo así no es tan sencillo.

niños cementerio (1)

Estas vacaciones paseando llegamos hasta el cementerio y quiso entrar a verlo, no nos pareció mal. Cuando le dijimos que había que guardar silencio y tener respeto por los enterrados allí respondió, con toda la lógica, “para qué, si están muertos, no se van a despertar”. Se lo tomó con mucha calma, y le tranquilizó conocer un sitio donde los vivos pueden ir a recordar a sus seres queridos. Ahí es cuando entramos en otra batería de preguntas y es que la muerte se puede explicar de muchas maneras en función de nuestras creencias o ausencia de ellas.

Para los creyentes católicos, religión mayoritaria en nuestra sociedad, la muerte es el paso hacia una nueva vida, una vida diferente al lado de Dios. Aquí aparece el concepto de alma, que ciertamente, e independientemente de nuestras creencias, es muy socorrido para tranquilizar a los niños. A mi hijo le plantee que hay personas que creen que poseemos un alma y que después de muertos esa alma sigue viva por lo que nunca morimos del todo. Por otro lado también le hice ver que pese a estar muertos mientras haya alguien que nos recuerde siempre habrá una parte nuestra presente en este mundo, era lo que nosotros estábamos haciendo en esa visita al cementerio, recordar al yayo del papá.

También hay quien opta por hablar de la muerte con toda su crudeza sin alma ni más allá. Es una opción muy respetable, pero en mi caso prefiero a estas edades ofrecerles algo a lo que agarrarse y que les de seguridad, porque lo cierto es que es muy duro para ellos pensar que su padre o su madre algún día desaparecerán para siempre. No se trata de tenerlos aislados de la realidad sino de ofrecerles esa esperanza que les permita dormir sin pesadillas. Según crezcan la realidad se impondrá poco a poco y ellos mismos decidirán en qué quieren creer.

Por otro lado se da el caso de opiniones enfrentadas entre los padres, puede que uno crea en la reencarnación y otro en la resurrección final. Este es un tema que habría que abordar antes de transmitírselo al niño, podemos explicarle que hay diferentes formas de entender la muerte y él mismo puede decidir con cual se queda, aunque al final acaban mezclando churras con merinas… Por ejemplo para mi Mayor el alma se parece mucho a un fantasma.

La naturalidad y el sentido común es lo que ha guiado las conversaciones sobre este tema en casa y espero que de esta manera cuando llegue la hora de enfrentarse a la muerte de alguien cercano esté preparado para poderlo sobrellevar. Aunque quien sabe, si al final inventa su máquina este problema se acabe para siempre…

¿Qué os parece? ¿Cuáles son vuestras estrategias para afrontar este delicado tema?

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7 comentarios en “La máquina de no morirse

  1. Muy bueno el post para un tema tan complicado. Yo como papá todavía no he tenido que explicarle estos temas. Como educador/monitor si tuvimos hace años que tratar este tema en el grupo (de adolescentes) que acompañaba. Después de hablar con varios monitores optamos por tratarlo desde dos puntos: 1.- mantenerlo presente con nuestro recuerdo y 2.- aprovechar al máximo la compañía de todas las personas que tenemos alrededor, ya que algún día no estarán.

    Por si os viene bien para este tema, hay un cuento que se titula “El soldado y la muerte” que vi hace tiempo en una serie de televisión “El cuenta cuentos” de Jim Henson. “Googleando” es fácil de encontrar, cuenta la historia de un soldado que captura a la muerte, pero después de muchos años la gente mayor estaba tan cansada que pide al soldado que la libere.

    Un saludo.

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  2. Uff!! Que tema!! Hace poco mi hija se empezó a preocupar por estas cosas.
    Se puso a llorar preguntándome que cuando ya no estemos nosotros quien le iba a hacer las trenzas y las coletas, jajajaja!!! Esa era toda la preocupación que tenía ella.
    Últimamente me vuelve a sacar el tema y yo simplemente le digo que para eso aún queda mucho tiempo. Y espero que así sea, porque lo mismo que a ella le preocupa pensar en cuando nos llegue el final, yo tambien me preocupo y solo deseo que realmente sea dentro de muchiiiisimo tiempo, que me de tiempo a compartir su vida el máximo tiempo posible.

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  3. Hace unas semanas mi hijo me preguntó si yo me iba a ir al cielo, me cogió tan por sorpresa que no supe bien que contestar y me salí por la tangente. Tengo que preparar esa conversación para la próxima vez y tu post me viene de lujo. En todo caso, él también ha buscado su propia solución y nos ha salido hindú: ahora dice que los animales cuando se mueren, se hacen pequeños y vuelven a nacer porque si no se acabarían los animales en el mundo. Es verdad que desde hace un tiempo mis gemelos parece que se han dado cuenta de que hay un final, lejano pero final. Me encanta la máquina de no morirse del tuyo. Un beso

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  4. Pingback: ¿Qué (no) quieres ser de mayor? |

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