Perdona, tu hijo me molesta

Hace unos días leí una noticia, que podéis ver aquí, en la que un restaurador prohibía la entrada a su local a niños menores de 5 años porque “molestan”. Comentaba que la culpa es de los padres por no “educar bien a los niños” y defendía su derecho a decidir quién entraba en su restaurante y qué modelo de negocio quería.

No es el único, ya hace más de cuatro años se abrieron los primeros restaurantes libres de niños como podéis leer en este enlace y en este caso para todas las edades. Si lo haces hazlo bien no tiene mucho sentido el tope de 5 años, un niño de 7 desobediente años puede molestar mucho más que uno de 4 que no se mueva de la silla.

Lo cierto es que hay una clara tendencia en un sector de la sociedad a rechazar el contacto con niños. Y ante esto me pregunto, qué pasaría si en lugar de prohibir la entrada a niños porque molestan la prohibieran a personas de raza negra porque el tono de su piel no pega con el de las paredes y molesta, a mayores de 70 años porque chillan al hablar y molestan o a personas con tics porque ponen nerviosos y molestan. Es un absurdo y todo el mundo se echaría las manos a la cabeza, con los niños esto no pasa.

Sí que hay asociaciones que rechazan esta medida pero los empresarios alzan la carta de “reservado el derecho de admisión” y se quedan tan anchos. Según este derecho puedes decidir quien entra en tu local siempre que no suponga discriminación por raza, sexo, religión u otros motivos sociales y todos sabemos que los niños no tienen ninguna de estas cosas ¿verdad?

Hasta hace unas décadas la situación de las mujeres o de las personas de raza distinta a la blanca era muy similar, no tenían derechos, estaban infravalorados y a nadie le importaba lo que pudieran pensar. Ambos colectivos se levantaron y comenzaron una lucha que ha ido dando sus frutos a lo largo de los años, y aún queda camino. ¿Quién se levanta por los niños? Porque está claro que ellos no pueden organizarse ni salir a manifestarse.

Son sus padres los que tienen esta voz y cada padre educa a sus hijos dentro del ámbito privado como quiere o como puede y no van a permitir que venga nadie a decirle como criar a sus hijos o los derechos que tiene o deja de tener ¿cierto? El pertenecer al ámbito privado es la excusa para la no intervención. Esto mismo sirve en el caso de la violencia de género, hombre y mujer hacen lo que quieren dentro de su casa y nadie tiene derecho a intervenir. Ahora esta concepción va cambiando y se habla de esta problemática como de una verdadera lacra social.

Hay otro factor fundamental que posibilita que los niños sean manejados sin preguntar su opinión y es el hecho de que la niñez es un estado temporal. Las mujeres siempre van a ser mujeres y la lucha por la igualdad tiene un continuo. Los niños no siempre van a ser niños y, como el tiempo lo curará, la preocupación por como es tratado por la sociedad no es relevante.

Y aún podríamos hablar de los que nos dicen que estamos criando a una generación de niños consentidos, mimados, que creen saber más que los adultos. Pocas veces oigo hablar de los que intentamos criar una generación de niños responsables, conscientes de su papel en la sociedad desde que son pequeños y respetados, ante todo respetados. ¿Tenemos derecho a pedirles respeto si ellos son los primeros mangoneados siempre? Los que no quieren ser molestados con su actitud faltan el respeto a una parte vital de la sociedad. ¿No piensan que ese niño será el enfermero que le cambiará el pañal en el geriátrico? ¿No ven que serán los responsables de su pensión en unos años? ¿Por qué no empiezan a ver la infancia como una parte más de su sociedad en lugar de como una etapa molesta?

Es cierto que estamos asistiendo a una revalorización de la figura del niño. Campañas para racionalizar deberes, medidas contra el maltrato infantil, conciencia social de problemas como el bulling o la violencia de género entre adolescentes… Pero todavía queda mucho por hacer porque estamos hablando de una actitud social. Sin ir más lejos el otro día cogimos el autobús los cuatro, ellos sentados nosotros de pie. Llegó una señora de mediana edad, había sitios libres pero ella quería el del niño se veía a la legua, hasta que soltó “¿los niños han pagado?” Señor Marido casi se la come. Ese es el mensaje que pervive, los niños no tienen derechos por mucho que diga Unicef. Lo del autobús me llama especialmente la atención, tanto preocuparse por las sillitas y el cinturón mientras los menores van dando tumbos alegremente en los medios de transporte público. Claro, es que no pagan impuestos.

Y hay más ejemplos ¿qué tiene más prestigio social una maestra de infantil o un profesor de universidad? Y que conste que uso el femenino/masculino a conciencia. ¿Por qué cobra más y está más valorado el que enseña a veinteañeros que la que pone las primeras piedras para que ese profesor tenga trabajo?

La tendencia de “tu hijo me molesta” se mantiene con fuerza. Yo puedo entender que quieras disfrutar de una cena tranquila con tu pareja sin estar pendiente más que de sus ojos, soy la primera que busca un día al mes para estar sin niños. Pero tú no puedes pretender que los niños desaparezcan cada vez que deseas paz y tranquilidad, menudo panorama. Aún así hay hoteles, restaurantes y decenas de locales pensados solo para el ocio adulto. No voy a llevar a mis hijos donde no son bien recibidos pero sintiéndolo mucho van a seguir “molestando” y haciendo sentir su voz donde quiera que yo vaya.

¿Alguna experiencia del tipo “tu hijo me molesta”? ¿O quizá sois de los que os molestan? Contad, contad…

 

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24 comentarios en “Perdona, tu hijo me molesta

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Además hace unos días fuimos a un restaurante con nuestro hijo de 4 meses. Cuando esta cansado se pone a lloriquear. Lo cogimos y mientras uno comía el otro le hacía carantoñas.
    Mi marido se levanto para ir a buscar su comida y escucho un comentario de la mesa de al lado diciendole la mujer al hombre que le gustaría cambiarse de sitio.
    Queremos ser bienpensados y creer que no lo decía por el bebé.
    Entiendo que los lloros son molestos , no nos gustan a nadie, si mi hijo llora es porque no está agusto y seré la primera en intentar calmar ese llanto para que mi bebé este agusto, no porque lw moleste al de al lado.
    Desde luego dondo voy yo va mi niño y si él no puede entrar que tengan por seguro que yo tampoco ire. Son nuestro futuro y mal vamos si empiezan esta vida siendo discriminados.

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    • El problema muchas veces es querer llevar el mismo estilo de vida que cuando no se tienen hijos, primero para los que padecemos a los hijos de los demás, y luego para los padres que parece ser no quieren sacrificio ninguno y prefieren repartirlo con el resto de la humanidad. No, cuando se tienen hijos ya no es lo mismo, guste ó no. Hay muchiiiiiiiiisimos lugares donde pueden ir y compartir con otros padres y gritos de sus respectivos hijos, así todos a gusto, lo demás son ganas de fastidiar.

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      • Es cierto que no es lo mismo, personalmente prefiero ir con mis hijos a lugares donde todos nos vayamos a sentir cómodos, aunque también opino que con educación se puede ir a todos los lados.
        Muchas gracias por pasarte por aquí!

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  2. Pues lo del restaurante sinceramente no me parece mal. Cada uno elige su modelo de negocio y su estrategia de marketing. Con no ir… Pero en el resto de tu reflexión estoy muy de acuerdo. Lo del transporte PÚBLICO es en general flipante, y de la consideración y sueldo de los maestros, ni hablamos. La verdad es que el poco respeto de las instituciones hacia la infancia se las trae.
    Por cierto, me encanta tu blog!😊

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  3. No negare que en ocaciones he entrado a un lugar para estar de lo mas tranquila y relajada, y esa paz me la interrumpen los niños de los padres que están en el mismo lugar. Esto molesta demasiado! Pero no le hecho la culpa a los niños, los niños son niños y siempre serán así. Aquí es problema de los padres por no saber tratar a sus hijos en estas situaciones, ya que los dejan hacer su desorden sin ver si afectan a alguien, no los mantienen quietos ni ven como calmarlos, ni mucho menos han recibido una educación por parte de ellos para que sepan como comportarse en los lugares como restaurantes. Esto siento se presenta de una generación a la actualidad, ya que antes al menos a mi generación, cuando niños, se nos amenazaba que si nos portábamos mal en lugares ajenos, cuando llegáramos a la casa seriamos castigados, con lo que manteníamos la cordura, aveces era inevitable ser traviesos, pero un par de nalgadas bien justificadas nos bastaban para dejar de hacer travesuras. Estos lugares deberían de cambiar su idea a “Si no hace algo por calmar a su hijo, se le pedirá que se retire del lugar”. Claro, esto lo digo mas por los padres descuidados de sus hijos.

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  4. Yo creo que la cosa es más compleja que la dicotomía niños sí-niños no. Pongamos un ejemplo, una persona adulta que en un restaurante está molestando a los clientes por el motivo X. No hay problema, con base en el derecho de admisión, sencillamente, se le echa del local. Pero con un niño es diferente. No se puede echar a un niño tocapelotas sin que su familia vaya detrás y sin el consecuente escándalo en el local. Todos sabemos que niños tocapelotas hay, y bastantes. Como no se puede andar poniendo en un brete a todas las familias de todos los niños tocapelotas del mundo, los empresarios optan por “el muerto el perro se acabó la rabia” refrán que, dicho así, con niños de por medio, puede sonar algo inapropiado. En definitva que no lo veo tan dramático, si no me quieres invitar a tu casa yo no voy y punto
    Ahora bien, lo del trannporte público sí que no, que hay que ser muy vinagre para quitarle el asiento a un niño, ¡amos hombre!

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      • Esa es la norma, en nuestro caso nosotros íbamos de pie, por tanto los niños ocupaba nuestros asientos. De todas formas eso de como no pagan no pueden sentarse no me convence, cuando vas con niños en bus un giro o un frenazo brusco tienen sus riesgos.
        Un saludo!

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  5. Ayer justo en la cola del Super estaba mi Peque llorando y varias personas me miraban trasmitiendo justo eso, se veía que “les molestaba” :(. Yo antes de ser papa también tenía otra opinión algo distinta, aunque ahora la mantengo un poco al ver a muchos padres que van a tomar algo y se desentienden de los niños, pero no por lo que puedan hacer los nen@s (que es normal) sino por la pasividad/dejadez de sus padres.

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    • Sí, yo iba hoy en el bus y una madre joven no sabía cómo calmar a su bebé. Miradas de disgustos casi todas de apoyo poquitos éramos. Como dices son los padres los responsables cuando los niños se pasan y no por ello debemos respetarlos menos. Gracias por tu experiencia!

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  6. Yo nunca he notado que me mirasen mal por el comportamiento de mi hija, quizá porque es una niña muy tranquila y no suele ser escandalosa o quizá porque (si se pone pesada) me la trae bastante floja lo que piensen los demás.
    Como tu dices, creo que es una etapa importante en la vida de las personas, ahora son niños pero dentro de poco serán personas decidiendo cosas importantes (o no) y eso será gracias a la educación y trato recibidos.
    Lo del autobús nunca me ha pasado, al contrario, cuando me han visto con la niña me han cedido el asiento para que no nos caigamos al primer frenazo, pero el día que me pase lo mismo que a vosotros saltaré como tu Señor Marido. Yo siempre intento no ocupar más asientos de los que hemos pagado si el bus o metro está a tope, pero me parece muy fuerte que venga nadie a decir si el niño ha pagado.

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  7. Pingback: Yo sí quiero que mis hijos den besos |

  8. creo que llevas toda la razón al identificar esto como un problema social, pero también al señalar que aparentemente estamos asistiendo a un cambio en la dirección. hace unos años los niños se criaban dejándoles llorar un poquito, el niño no molestes, el niño tiene que ser independiente y el enchúfale el biberón y que duerma 8 horas seguidas. Ahora parece que estamos asistiendo a una crianza más racional, y con todo el respeto del mundo a quien quiere criar a un hijo de la otra manera. Yo acabo de ser madre y nunca me plantee esto hasta que he tenido a mi bebe conmigo. me da igual lo que digan, creo que la maternidad es criar con cariño, y llegar hasta donde puedas y tus circunstancias te lo permitan. Pero dejarte llevar por tu instinto creo que puede ser un buen método para empezar a criar y a educar a los hijos con cabeza, niños que serán futuros adultos, como tu muy bien dices.un beso enorme, encantada de haberte descubierto, te sigo!

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    • Muchas gracias Nuria, conozco tu blog y me gusta mucho. Tienes toda la razón dejarse llevar por los instintos es lo mejor cuando son pequeños, lo que pasa es que la cosa se complica según van creciendo y llega la hora de poner límites. Precisamente esta semana he preparado un post sobre el tema.
      Gracias por comentar!

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  9. Pingback: Maternidad estricta, maternidad permisiva… ¿Y la tercera vía? |

  10. Si una niña pequeña coge una banqueta la arrastra casi se la tira encima, se la quitas para que no sufra ningún daño y a la vista de SU MADRE, la misma niña se pone otra vez a arrastrar otra vez la misma banqueta y su madre sigue sin hacer nada ante la vista atónita de el resto de la gente que está tranquilamente tomando un café. Le dices por favor que esté pendiente de la niña y que por favor no arrastre la banqueta porque hay mas gente en el local que vienen a pasar un rato agradable. La culpa no es de la niña es de la zafia que le a tocado por madre. Hubiera sido mejor haber dejado que la banqueta se le cayera encima y que le rompiera los dientes a lo mejor entonces se daria cuenta Su madre del peligro que corre la criatura.
    Los niños son una bendición pero no dejo de ver padres que no se merecen tan preciado tesoro.
    cuando un niño en una cafetería rompe algo o tira algo no es culpa del niño, no lo regañeis, no le griteis, no ha sido el niño., si fuera cosa del niño entonces pensaría “Herodes que gran estadista”.

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    • Te doy la razón, en la mayoría de las ocasiones la culpa es de los padres. No se trata de llegar a un lugar público y “soltar” a los niños mientras nos desentendemos totalmente, de hecho esa es la actitud que hace que proliferen locales de “prohibido niños”.
      Gracias por pasar por el blog.

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