Cuando el colecho es obligado

No sabía bien como empezar este post, así lo haré simplemente con la verdad: No me gusta el colecho. Sí lo sé, suena fatal es como decir que no quieres dormir con tus hijos, que no les quieres brindar el contacto y el cariño que necesitan, por eso he acabado practicándolo, a la fuerza. No me gusta porque necesito dormir y necesito dormir cómoda, en mi espacio, para mí es la única forma de descansar e, ilooser que es una, esperaba que mis hijos durmieran sin problemas en sus camas.

Con el mayor lo intentamos desde el principio, mientras estuvo con nosotros en la habitación no hubo problema, pero al pasarlo a la suya empezó la dolorosa. No sé las noches que hemos pasado al lado de la cuna dándole la mano, paseando de arriba abajo, acudiendo decenas de veces cada noche a su lado. Pero ahí seguíamos, no estábamos dispuestos a meterlo en la cama. Al final las fuerzas flaquearon y más de una noche acabó entre nosotros. “Así descansasteis” diréis, pues no. Él sí, pero entre sus movimientos y patadas no sé si era mejor el remedio que la enfermedad. Ahora con casi seis años duerme del tirón en su cama sin problemas, excepto la noche que tiene pesadillas, o sed, o le duele algo…

Tras esta experiencia, y pese a seguir empeñados en mantener el reino de nuestra cama, con el pequeño nos relajamos un tanto. Además todo indicaba que iba a ser un niño con mejor dormir, casi no se despertaba y si alguna vez lo metíamos en la cama ni se movía, una maravilla. Esto ha cambiado claro, no vaya a ser que nos acostumbremos a lo bueno… Ahora que tiene los tres recién cumplidos toooodas las noches desde hace un par de meses se viene a nuestra cama. A veces ni te enteras y cuando te giras ahí está, roncando. Y ahora no es como antes, sí se mueve, se mueve y protesta además cuando no tiene sitio.

Hemos intentado llevarlo a su cama pero vuelve y al final desistes, las cuatro de la mañana no son para ir de paseo. Acabas mentalizándote y pensando que es una fase, que ahora está afirmando su personalidad se siente inseguro y busca nuestro contacto. Me puedo vender la moto como quiera, puedo despertarme y verlo a mi lado relajado y feliz y pensar que no es para tanto ¡con lo bonico que es! Pero según avanza el día avanza mi grado de cansancio por no haber descansado y deseo con todas mis fuerzas que esta noche no venga, pienso estrategias para que se quede en su cama, aunque al final solo tengo fuerzas para taparlo cuando finalmente llega.

No me gusta el colecho, igual que no me gusta limpiarles la caca, pensar qué haré hoy de cena o tener que batallar para que recojan. Pero es algo que hacemos porque es lo que ellos necesitan, como tantas otras cosas. Sé que no estoy sola, hay muchas madres y padres que practican este colecho obligado o que incluso nunca lo han practicado y no por ello son peores padres. También sé que muchos me diréis: “solo es una fase, pasará y echarás de menos que te necesiten”. Sí pasará y seguramente recuerde con cariño su mano en mi cara para poder dormirse, pero estoy segura de que me dará otras satisfacciones que me permitan dormir ocho horas seguidas.

¿Cómo lo lleváis vosotros? ¿Algún truco para que evitar, o por lo menos hacer que disminuyan, estas visitas?

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7 comentarios en “Cuando el colecho es obligado

  1. Por mi experiencia, podría decirte que si estas agotada, si no puedes más, si necesitas tu espacio…..hazlo, muchas veces dejamos de ser nosotras mismas, de cumplir nuestras necesidades básicas por nuestros hijos…y creo ellos deben aprender desde bien chiquitos que tú también eres importante, tu descanso, tu tiempo, tu dedicación….sé que cuesta, que te sientes una mala madre, que te vienen mil sentimientos contradictorios a tu cabeza, pero en casa hay que aprender que todos somos importantes, que debemos respetarnos y que si todos ponemos nuestro granito de arena…la cosa funciona. Yo lo hice, no me arrepiento y aún dando mi vida entera por mis hijos en muchísimas facetas de mi vida….les enseñé a respetarnos y cuidar la intimidad, el descanso, los hobbies…de cada uno. Poco a poco, lo conseguirás, mucho anímo!!!

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  2. A mi tampoco me gusta el colecho, aunque respeto al que lo practica con o sin gusto. Nosotros por suerte hemos tenido una niña muy independiente en ese sentido. Es muy cariñosa y afectiva, pero por la noche necesita su espacio, ella y nosotros.
    Alguna noche que ha estado malita me he tumbado un ratito o he dormido con ella, pero en su cama, nada de invadir nuestro “reino” como tu dices, jejeje, pero yo no he descansado nada, por eso te entiendo.
    Será una fase, no te preocupes que al final todo volverá a su sitio.

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  3. Pingback: #ElTemaDeLasemana. El peor momento del día |

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