La experiencia del Taller de Padres. Ideas y consejos.

Cuando mi hijo mayor empezó Infantil la maestra nos comentó la posibilidad de hacer un taller de padres, esto es, un día en el que los padres vamos a la clase de nuestro hijo y hablamos de nuestra profesión, hacemos una manualidad o les contamos un cuento. He de admitir que mi primer pensamiento fue “Uff, que palo, si casi no tengo tiempo, a ver qué preparo…” El caso es que ese curso se pasó sin que fuera al taller. Sí, lo admito, me sentí fatal, sobre todo porque mi hijo un año después aún me recordaba que no había ido a su clase.

Lo cierto es que entre pensar que no tenía nada que contar, el agobio del tiempo, superar el reparo de ponerme delante de veintimuchos niños expectantes y decidir que no podría llegar al nivel de otros padres, me olvidé de lo más importante: No importa lo que hagas, tu hijo es feliz solo con ver que estás compartiendo un momento con él y su clase y su carita de orgullo no se te va a olvidar nunca.

Esto lo descubrí cuando, ahora sí, fui al curso siguiente a la clase del Mayor, pero especialmente cuando he estado hace pocas semanas en la clase de tres años con el Peque. Fue muy gratificante, no me esperaba el recibimiento que hicieron los pequeños. Según avanzan por la etapa infantil van familiarizándose con los talleres y sus expectativas también van creciendo, pero los recién llegados, los más pequeños, solo están esperando que alguien les visite.

Cuando llegué se acercaron todos, fue como la escena de Indiana Jones y el templo maldito cuando llega al poblado y todos los niños se le aproximan, algo así. Hay que desterrar los nervios, además las profe está ahí para calmarlos y hacértelo todo más fácil. En mi caso hicimos una manualidad sencillita de navidad, una postal que previamente había preparado en casa y que solo tenían que rematar pegando un arbolito y pintando un dibujo. Pero lo importante fue compartir con ellos ese rato. Te das cuenta de lo disciplinados que pueden ser (aunque luego en casa se te suben a las paredes) y de como saben actuar por su cuenta, comprendes que son más autónomos de lo que pensabas y descubres su capacidad para dar cariño sin reparos. Desde luego valoras mucho más el trabajo de la profe que sabe llevar a la perfección a 25 niños de 3 años. Para mí fue mágico ver como pasaban del caos absoluto a estar cada uno sentado en su silla y sin que se oyera un grito. Y lo mejor es, por supuesto, la cara de tu hijo que te mira lleno de admiración mientras le dice a todo el que quiere oírle: “es mi mamá”.

Como decía anteriormente había estado en la clase del Mayor cuando tenía 4 años. Según pasan de curso y van madurando hay pequeñas diferencias. Ya no se abalanzan sobre ti, tienen las normas de comportamiento más interiorizadas por lo que es más fácil trabajar con ellos, pero por otro lado se vuelven más exigentes. Tienes que estar preparado para responder a sus preguntas, que pueden ser de cualquier tipo, y a sus apreciaciones también, si el taller no les gusta te lo van a decir claro. Ya estoy dándole vueltas a qué hacer en la clase de 5 para que no me digan “vaya rollo”.

Sea con tres, con cuatro o con cinco años es toda una experiencia que no hay que dejar pasar. Por eso tengo una serie de pautas que creo pueden ser útiles a la hora de preparar el taller y que pueden servir también a aquellos que todavía estén indecisos.

Adáptate a su nivel. Como he comentado no es lo mismo una clase de 3 que de 5. Contar un cuento, hacer una manualidad sencilla o cantar una canción será más que suficiente para los peques. Con los mayores puede que haya que esforzarse un poco más pero seguro que encuentras algo. En lugar de una canción sencilla podemos buscar alguna más complicada y hacer un karaoke.

Tu profesión. Puedes recurrir a contar a lo que te dedicas. Hay profesiones que dan mucho juego a la hora de hacer actividades: médico, policía, taxista, diseñador… Si crees que no es el caso siempre puedes hacer un taller basándote en qué quieren ser ellos de mayores.

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Busca lo que les atrae. Todos conocemos a nuestros hijos y si le encantan las tortugas ninja seguro no será el único. ¿Por qué no llevar una tortuga y explicarles algo sobre ellas? Una mamá llevó un hormiguero y fue todo un éxito. La purpurina también les pirra a todos, o pintar con las manos, una manualidad donde no falte algo de esto también asegura el éxito. Aunque las demás mamás se acuerden luego de nosotros al ver los baberos…

Que se muevan. No hace falta salir al patio para hacer una actividad dinámica. Organizar una clase de yoga puede ser muy divertido. También podemos escoger una canción y preparar una coreografía en función de su nivel o hacer un circuito de tráfico en clase en el que ellos son los vehículos.

Aprovecha las épocas del año. Diciembre es perfecto para preparar talleres, desde postales hasta Papá Noeles, adornos para el árbol, cartas a los Reyes… Pero el resto del año también ofrece posibilidades. Las hojas en otoño, el Carnaval, San Valentín, Pascua, llegada de la primavera… Cada época ofrece algo diferente que podemos utilizar en el taller con los niños.

No te dejes influir por lo que hagan los demás. Seguramente este sea el consejo más importante. Cuando me planteaba la primera vez si acudir o no al taller, cada uno que conocía me desanimaba más. Los padres somos competitivos por naturaleza, “el mío ya lee, al mío ya se le han caído los dientes, pues el mío ya sabe patinar…” Lo mismo con los talleres, si en tu taller has hecho un cohete espacial en el mío tengo que ponerlo en órbita. Lo mejor es limitarse a hacer lo que pienses que es mejor sin dejarte influenciar. Siempre se pueden buscar ideas pero que no determine tu asistencia al taller el pensar que vas a ser la peor de las madres con tu vaso de plástico decorado. No es cierto.

En definitiva mi intención es animar a todo aquel que como yo tuvo reparos e incluso se perdió esa experiencia. Si tenemos poco tiempo busquemos algo sencillo, si es cuestión de timidez hablemos con la profe, pero no dejemos de compartir esta experiencia con nuestros hijos, para ellos el solo hecho de que estemos allí es más que suficiente.

Ahora contadme que necesito ideas ¿habéis hecho talleres? ¿Cómo han resultado?

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Un comentario en “La experiencia del Taller de Padres. Ideas y consejos.

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