Ya tienes 3. Reflexiones ante el fin de una etapa

No muerdas los tapones de las botellas.

No saltes en el sofá.

No te pongas tan cerca de la tele .

No lances los juguetes al suelo.

No corras como un loco por la calle.

No pegues a tu hermano.

No tires la comida al suelo.

No te quites los calcetines.

No tires cosas por la ventana.

No te pongas de pie en la silla.

Ayer cumpliste tres años, y después de un día maratoniano con intensivo de cocina por la mañana, sobremesa con tus compañeros de cole haciendo un taller de postales navideñas y merienda cena con la familia, toca hacer reflexión.

Los tres años suponen un punto y aparte en tu vida, dejamos de contar en meses, los 36 son el límite cuando hablamos de bebés. No, definitivamente el bebé quedó atrás y ahora damos la bienvenida a un niño. Un niño que desde hace ya un tiempo escucha casi a diario toda esa serie de Noes. Hemos estado tratando de imponer unos límites, esto se debe hacer, esto no, a partir de ahora vas a dejar de hacer muchas de estas cosas y a descubrir otras nuevas.

Lo que no quiero olvidar, después de darme cuenta de todas estas limitaciones que hasta ahora has tenido y seguirás teniendo, es de aquello que haces y que me encanta, aquello que seguramente no te refuerce tanto como debiera, aquello que forma parte de tu esencia. No quiero olvidarme de lo que has sido hasta ahora y quiero saber encaminarte para que esa esencia se mantenga.

Sigue buscando la luna en el cielo cada vez que se hace de noche.

Sigue dando saltos “muy altos” cada vez que te llevamos de la mano.

Sigue riéndote cada vez que se rie tu hermano aunque no sepas porqué.

Sigue emocionándote siempre que cogemos el metro o el autobús.

Sigue buscando tesoros como un “pirata malo”.

Sigue dando besos a todo lo que te gusta, desde una silla azul hasta tu dinosaurio.

Sigue diciendo “mola super guay” aunque tu hermano te diga que no es así.

Sigue corriendo en tu moto imaginaria.

Sigue queriendo ver los tres cerditos una y otra vez.

Sigue con ese brillo en los ojos ante cualquier cosa que te sorprende.

Sigue dándonos abrazos en los momentos más inesperados.

Sigue acariciándome la cara como si fuera lo más valioso que tienes.

Sigue diciendo “te quiero mucho mamá” siempre que te apetece.

Los límites en esta nueva etapa estarán ahí, creo que son necesarios, pero me propongo que todos estos SIGUE no caigan en el olvido y se vean ampliados incluso. Espero ser tu mejor guía en este ciclo que comienzas y ante todo te prometo una cosa: quererte, quererte mucho, quererte siempre.

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2 comentarios en “Ya tienes 3. Reflexiones ante el fin de una etapa

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