Cumpleaños infantiles o a ver quién la tiene más grande (las bolas)

No seguir las pautas que el inventor de parques de bolas marcó en cuanto a la celebración de cumpleaños parece casi sacrílego. Puedes decidir que no vas a caer, organizar los primeros cumples en casa, pero en cuanto tu hijo/a entre el círculo vicioso de los cumpleaños sabes que, aunque sea una vez, acabarás organizando una fiesta en un super complejo infantil.

No sé en qué momento exacto de nuestra historia reciente celebrar un cumpleaños infantil se convirtió en toda una odisea. Buscar el parque de bolas perfecto, invitaciones, regalos, merienda… Es todo un mundo que he descubierto recientemente y que me tiene alucinada. Lo malo es que según pasa el tiempo lo acabamos asimilando y cuando preguntas en que parque es ese cumpleaños al que te han invitado y te contestan “en casa” se te queda cara de pasmo y contestas: “¿En casa? ¿Y te atreves a meter a todos los niños ahí? ¡Qué valor!”.

Cuando yo era pequeña los cumpleaños eran una reunión familiar en la que tenían cabida los amigos más cercanos. Las madres organizaban una merienda, (merienda de verdad, y no esos dos sandwichs cutres que te dan en las fiestas) con su tarta de verdad, (y no la precongelada o esa llena de chuches, perfecta para tener a los niños hiperactivos toda la tarde) y con regalos sencillos como un estuche, un juego de bolis o una hucha. Lo pasábamos bien y ninguno tenemos ningún trauma porque nuestra fiesta no saliera en los ecos de sociedad ¿verdad?

Tampoco estoy diciendo que lo de hoy sea un espanto al cien por cien. Reconozco las ventajas de que te lo hagan todo y de tener a los niños en un parque de juegos, más controlados que en la calle y con menor riesgo para la integridad de tu hogar. Pero como suele pasar abierta la veda… Si tú invitas a cinco yo a diez, mi merienda con jamón ibérico y los regalos no menos de 10 euros por persona por favor. Nos hemos pasado tres pueblos.

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Hay locales que para celebrar las fiestas de cumpleaños te ofrecen contratar un chef que les da clases de cocina, un mago que les enseña trucos, un superhéroe que se pasa con ellos toda la tarde y todo por un módico precio. Hay concursos de baile, fiestas temáticas, castillos hinchables y hasta desfiles de modelos… Casi cualquier cosa que se nos pueda ocurrir está inventada en el tema de los cumpleaños infantiles, uno de los negocios emergentes del siglo XXI.

Y es que parece que la crisis no existe cuando de celebrar el cumpleaños de nuestro churumbel se trata. Puede que no lleguemos a final de mes, pero los 200 euros para la fiesta no pueden faltar. Realmente nuestros hijos no necesitan nada de esto y lo único que estamos haciendo cuando nos metemos de lleno en este circuito es imbuirles poco a poco ese espíritu consumista del “y yo más”. Creamos sin querer niños insatisfechos, no se conforman con lo que tienen y siempre aspiran a conseguir más, en lugar de valorar algo tan simple como reunirse con sus amigos y que le canten el cumpleaños feliz.

De todas formas nos lo ponen tan fácil que es difícil resistirse, tampoco podemos convencer a los dueños de los parques de bolas y demás que no sigan atosigando, al fin y al cabo también tienen que comer. Pero podemos plantearnos otras alternativas:

  • Fiestas caseras. Recuperemos esta sana tradición, es un engorro preparar merienda, controlar a los niños, recoger después… pero ellos se lo pasan pipa y reconozcámoslo, nosotros también. Aunque esa noche al llegar a la cama pensemos, ¡nunca más!
  • Espacios al aire libre. Esta es una opción que está de moda y a la que dedicaré más tiempo. Ir al parque sale barato y permite que los niños jueguen en un espacio al aire libre, además podemos desarrollar actividades como una divertida gymkana. Eso sí el hecho que estemos en espacios públicos hace que haya que tener precauciones especiales.
  • Pensar en sus aficiones. A nuestros hijos les puede gustar hacer deporte, pintar, ir al cine o los coches. Podemos organizar unas mini olimpiadas, hacer un concurso de dibujo, una tarde de cine con merienda o una visita a los karts. Requiere algo más de tiempo y trabajo pero si hacemos que se implique el cumpleañero el resultado será más satisfactorio.

Y si la fiesta es en un parque de bolas, sí o sí, porque sus amiguitos de clase lo hacen así, podemos hablar con el resto de padres y organizarnos, poner unos límites en cuanto a regalos, meriendas… Incluso juntar todos los cumple del mes en una sola fecha.

En definitiva el cumpleaños es un momento muy especial en la vida de nuestros hijos, y a veces perdemos de vista que a ellos el hecho de cumplir un año más es lo que les emociona realmente. ¡Ya tengo cinco! Era la única ilusión de mi hijo, todo lo demás lo ponemos nosotros no nos olvidemos. La forma en que decidamos vivir estos momentos estará marcando en gran parte su percepción de lo que necesita para ser feliz.

Esta semana mi pequeño cumple tres años y tengo muy claro que por ahora no lo voy a inscribir en ese territorio y organizaremos una tradicional fiesta casera. Mi mayor preocupación va a ser hacer la tarta azul que me ha pedido. Ya os contaré…

Ahora decidme ¿qué ideas originales tenéis para celebrar un cumpleaños?

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6 comentarios en “Cumpleaños infantiles o a ver quién la tiene más grande (las bolas)

  1. Tienes toda la razón. Como ya sabes el de la mía acaba de pasar y este año pensaba hacerlo en casa:
    Escoge a 5 o 6 compañeros, le dije… ¡¡ILUSA!! Cuando se puso a hacer recuento y vi que se nos iba de las manos nos planteamos juntar todos los cumples del mes y hacerlo en un parque de bolas.
    Teniendo en cuenta que en diciembre eran muchos los que cumplían años, esta opción ha sido la mejor. Nos ha salido mucho más económico que si hubiera sido ella sola y me he quitado el follón de casa, aunque estaba dispuesta a asumirlo.

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  2. Muy buena reflexión. Mi hijo mayor, con 3 años acaba de ser invitado a su primera fiesta. Los padres de la clase hemos decidido celebrar un único cumpleaños al trimestre con todos los que hayan cumplido años en ese período y así resulta más cómodo. A mí en realidad me gustan los cumpleaños caseros o en el parque, pero entiendo que en casa resulta complicado con la costumbre de invitar a toda la clase (en especial ahora que son pequeños, después imagino que ya no se hará así) y para hacerlo en el parque debe de acompañar el clima.

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    • La verdad es que juntar los cumples de clase es una buena idea, nosotros lo hacemos con el mayor, tienen su fiesta y como dices es más cómodo, y luego ya el día del cumple le hacemos la fiestecilla en casa con la familia. Y se lo pasan pipa de las dos formas!

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  3. Ya no es el problema del parque de bolas. Es un ocio para los niños.
    A mi lo q me molesta es lo otro. Los muñequitos de mickey/minnie. Los castillos hinchables…los pinta caras y los regalos de manera compulsiva. Se pierde la esencia del cumpleaños. Los niños no necesitan tanto. Hay q ponerle tb a los padres!!!..y nos perdemos….y yo mas!!!

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